Escucha: Conversatorio con Javier Paxariño
23 de diciembre de 2025. En el avión que nos lleva a Tánger me siento al lado de Adil, marroquí de Agadir asentado en Vigo, casado con una mujer gallega y con un hijo de rasgos árabes. Me enseña algunas fotos de la familia; no puede negar que es su hijo, se parece extraordinariamente a él. A mi acompañante no le conozco de nada. Momentos antes, le he preguntado por el precio de un taxi que nos llevara del aeropuerto Ibn Battouta al centro de la ciudad, al hotel donde pasaremos los tres siguientes días. Navidad en Tánger. Adil nos ofrece amablemente trasladarnos al hotel en un coche que ha alquilado en el aeropuerto, y que recogerá en cuanto lleguemos. Al principio dudo del ofrecimiento, pero su simpatía y su trato cortés y educado, me transmiten una confianza absoluta. Accedo. Una fuerte tormenta nos recibe en Tánger. En el aparcamiento del aeropuerto, ya le está esperando el vehículo alquilado.
Hay mucho tráfico y calles cortadas por la celebración de un importante partido de fútbol. En esos días se disputa la Copa de Africa. Desea invitarnos a un té al estilo marroquí en un salón de té. Abrumados por tanta amabilidad, y sin reponernos de la sorpresa, casi sin darnos cuenta nos encontramos delante de una caliente taza de infusión que hace las delicias de nuestro cuerpo. Todos son hombres, están absortos en la contemplación de la televisión, que está retransmitiendo uno de los partidos de fútbol. Mientras charlamos cordialmente, Adil me cuenta que vive en España desde hace más de veinte años. Atravesó la frontera en el chasis de un camión, previamente impregnado de gasolina para que no pudieran detectarle los perros de la policía. Llegó a Vigo donde vivía un familiar, que le acogió durante los primeros meses. No sabía español y durante mucho tiempo pensó en regresar, decepcionado por las dificultades y arrepentido de su decisión de emigrar. Tenía trabajo y a su familia en Agadir. Algunos paisanos suyos le habían hablado de las bondades del “paraíso” europeo, de las oportunidades que ofrecía España… se sintió engañado. Salimos del café y prometemos encontrarnos con él al día siguiente. Nos llevará por el Tánger menos conocido, menos turístico, por sus calles atascadas y olores a especias. Hace frío y es de noche. El silencio se va apoderando de la ciudad. Nos dirigimos al hotel. Desde el minarete, se oye al muecín llamar a la oración...
El último disco de Javier Paxariño es de 2019, y se tituló Raíces y Alas.Y realmente es el último, no habrá más discos, al menos a su nombre. Actualmente, el músico granadino está embarcado en otros proyectos musicales, alejado de las ataduras de una compañía discográfica y de la promoción que ello supone, de las presentaciones y de los compromisos de conciertos. Voló con su alma libre y enraizó en Vélez-Málaga, donde vive y colabora con otros músicos en variados proyectos musicales de estilos muy diferentes, con la improvisación libre como referencia vital. Tiene una activa vida musical y se siente feliz en este nuevo período de su vida, con la satisfacción y el sosiego que da el trabajo bien hecho.
Con este trabajo, Paxariño celebró los treinta años desde la publicación del su primer disco, Espacio interior. Está
producido por Sergio Salvi, miembro
del dúo Delaporte, compuesto
por doce temas, casi todas recreaciones, excepto dos, que son nuevas composiciones, una dedicada a su hija
Zaira ("Shambhu"), y la otra a Juan Alberto Arteche ("Cruzando el laberinto")
Desde Vélez Málaga nos atendió telefónicamente para contarnos qué ha sido (y qué es de él) desde que le perdimos la pista hace varios años. La primera pregunta es obligada: ¿Por qué un disco con un músico de pop electrónico, en principio tan alejado de sus presupuestos musicales? Este es un disco de "deconstrucción" sonora... nuestro invitado nos da más pistas sobre ello.
Y nos habla de sus inquietudes musicales, del descubrimiento de nuevos músicos y nuevas relaciones musicales. De la tranquilidad de vivir cerca del mar, lejos de una gran ciudad. También de como le inspiró la paternidad y de la estrecha relación que mantuvo con el músico de Nuestro Pequeño Mundo.
Le preguntamos lo que supuso su participación en Tribus Hispanas, el disco de Eliseo Parra que cambió el rumbo del folk en España. Y sobre lo que significó Espacio interior en su carrera musical. Durante el programa escuchamos algunos temas de este disco conmemorativo, donde se entrelazan el jazz, la improvisación y electrónica. No lo presentó en directo por la complejidad de la producción para trasladarlo a un escenario, pero anticipa que en el próximo Parapanda muy posiblemente actúe con Manuel Lucena y Josete Ordóñez, el trío con el que grabó su anterior disco, Dagas de fuego.
Sergio Salvi, el productor, es teclista italiano y forma el dúo Delaporte con Sandra Delaporte. Mezclan música electrónica con sonidos pop. Se formó en Madrid en 2015. Salvi es miembro de Sinouj, proyecto de world music y jazz nacido en Túnez, y en el que colaboró nuestro invitado, y donde conoció al italiano.
Siempre es un placer conversar con Javier Paxariño. Gracias por tu honestidad.
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