Regresamos

08 febrero, 2026

Conversatorio con Javier Paxariño

Escucha:  Conversatorio con Javier Paxariño

23 de diciembre de 2025. En el avión que nos lleva a Tánger me siento al lado de Adil, marroquí de Agadir asentado en Vigo, casado con una mujer gallega y con un hijo de rasgos árabes. Me enseña algunas fotos de la familia; no puede negar que es su hijo, se parece extraordinariamente a él. A mi acompañante no le conozco de nada. Momentos antes, le he preguntado por el precio de un taxi que nos llevara del aeropuerto Ibn Battouta al centro de la ciudad, al hotel donde pasaremos los tres siguientes días. Navidad en Tánger. Adil nos ofrece amablemente trasladarnos al hotel en un coche que ha alquilado en el aeropuerto, y que recogerá en cuanto lleguemos. Al principio dudo del ofrecimiento, pero su simpatía y su trato cortés y educado, me transmiten una confianza absoluta. Accedo. Una fuerte tormenta nos recibe en Tánger. En el aparcamiento del aeropuerto, ya le está esperando el vehículo alquilado.

Hay mucho tráfico y calles cortadas por la celebración de un importante partido de fútbol. En esos días se disputa la Copa de Africa. Desea invitarnos a un té al estilo marroquí en un salón de té. Abrumados por tanta amabilidad, y sin reponernos de la sorpresa, casi sin darnos cuenta nos encontramos delante de una caliente taza de infusión que hace las delicias de nuestro cuerpo. Todos son hombres, están absortos en la contemplación de la televisión, que está retransmitiendo uno de los partidos de fútbol. Mientras charlamos cordialmente, Adil me cuenta que vive en España desde hace más de veinte años. Atravesó la frontera en el chasis de un camión, previamente impregnado de gasolina para que no pudieran detectarle los perros de la policía. Llegó a Vigo donde vivía un familiar, que le acogió durante los primeros meses. No sabía español y durante mucho tiempo pensó en regresar, decepcionado por las dificultades y arrepentido de su decisión de emigrar. Tenía trabajo y a su familia en Agadir. Algunos paisanos suyos le habían hablado de las bondades del “paraíso” europeo, de las oportunidades que ofrecía España… se sintió engañado. Salimos del café y prometemos encontrarnos con él al día siguiente. Nos llevará por el Tánger menos conocido, menos turístico, por sus calles atascadas y olores a especias. Hace frío y es de noche. El silencio se va apoderando de la ciudad. Nos dirigimos al hotel. Desde el minarete, se oye al muecín llamar a la oración...  



El último disco de Javier Paxariño es de 2019, y se tituló Raíces y Alas.Y realmente es el último, no habrá más discos, al menos a su nombre. Actualmente, el músico granadino está embarcado en otros proyectos musicales, alejado de las ataduras de una compañía discográfica y de la promoción que ello supone, de las presentaciones y de los compromisos de conciertos. Voló con su alma libre y enraizó en Vélez-Málaga, donde vive y colabora con otros músicos en variados proyectos musicales de estilos muy diferentes, con la improvisación libre como referencia vital. Tiene una activa vida musical y se siente feliz en este nuevo período de su vida, con la satisfacción y el sosiego que da el trabajo bien hecho.

Con este trabajo, Paxariño celebró los treinta años desde la publicación del su primer disco, Espacio interior. Está producido por Sergio Salvi, miembro del dúo Delaporte, compuesto por doce temas, casi todas recreaciones, excepto dos, que son nuevas composiciones, una dedicada a su hija Zaira ("Shambhu"), y la otra a Juan Alberto Arteche ("Cruzando el laberinto")

Desde Vélez Málaga nos atendió telefónicamente para contarnos qué ha sido (y qué es de él) desde que le perdimos la pista hace varios años. La primera pregunta es obligada: ¿Por qué un disco con un músico de pop electrónico, en principio tan alejado de sus presupuestos musicales? Este es un disco de "deconstrucción" sonora... nuestro invitado nos da más pistas sobre ello. 

Y nos habla de sus inquietudes musicales, del descubrimiento de nuevos músicos y nuevas relaciones musicales. De la tranquilidad de vivir cerca del mar, lejos de una gran ciudad. También de como le inspiró la paternidad y de la estrecha relación que mantuvo con el músico de Nuestro Pequeño Mundo.

Le preguntamos lo que supuso su participación en Tribus Hispanas, el disco de Eliseo Parra que cambió el rumbo del folk en España. Y sobre lo que significó Espacio interior en su carrera musical. Durante el programa escuchamos algunos temas de este disco conmemorativo, donde se entrelazan el jazz, la improvisación y electrónica. No lo presentó en directo por la complejidad de la producción para trasladarlo a un escenario, pero anticipa que en el próximo Parapanda muy posiblemente actúe con Manuel Lucena y Josete Ordóñez, el trío con el que grabó su anterior disco, Dagas de fuego.

Sergio Salvi, el productor, es teclista italiano y forma el dúo Delaporte con Sandra Delaporte. Mezclan música electrónica con sonidos pop. Se formó en Madrid en 2015. Salvi es miembro de Sinouj, proyecto de world music y jazz nacido en Túnez, y en el que colaboró nuestro invitado, y donde conoció al italiano. 

Siempre es un placer conversar con Javier Paxariño. Gracias por tu honestidad.

 

  

 

02 enero, 2026

Germán y Eliseo, unidos por la copla

Escucha:  Germán y Eliseo, unidos por la copla

Entrada del cuaderno de viajes de Tráfico de Tarareos....

Una mañana de domingo en la calle Mayor. Un sol cálido de otoño penetraba a través de la arboleda a ambos lados de la calle. Una música sonaba en la lejanía, canciones conocidas, boleros, fandangos y otros sones con un ritmo aflamencado, rumbero. Atraídos por la música, nos acercamos. Un joven músico, tan solo con una guitarra, un amplificador y un micrófono, congregaba a una nutrida audiencia. La funda de la guitarra atesoraba una aceptable cantidad de dinero. Un grupo de chicas palmeaba al ritmo de los sones y hubo alguien que se arrancó a bailar. El sol del mediodía y la cadencia del ritmo animaban una pequeña fiesta, improvisada y libre. Despacio, se iba aproximando un coche de la policía municipal. Se paró a la altura del joven. Dos policías, muy serios, le requirieron una autorización que le permitiera estar allí. Por supuesto no la tenía. Increpamos a los policías, que ajenos a la alegría del momento, le obligaron a irse. Desde un bar cercano, nos invitaron a entrar. Y dentro, siguió la rumba.

Germán Díaz y Eliseo Parra han grabado en 2025 dos sendos discos. Germán, en un momento de gran creatividad, se adentra, en Outras trece cancions bonitas, en la música hindú; Eliseo, retirado ya de los escenarios, nos sorprende (o quizá no tanto) con un disco dedicado a la copla, Recopla, la música que escuchaba en su casa cuando era niño, en Sardón de Duero. A ellos va dedicado este programa.

El disco se abre con una composición de Germán ("Dil") donde colabora la cantante india Vidya Shah. Grabado en la capilla de Santa María de Lugo, es continuación de otro anterior, Trece cancións bonitas, de 2018. El zanfonista vuelve a reunirse con Benxamín Otero, oboísta, para profundizar en la fusión de instrumentos tradicionales y mecánicos, de los que Germán es profundo conocedor. La zanfona, el corno inglés, la caja de música, el órgano de barbaria, evocan paisajes sonoros que viajan de la música tradicional gallega a la India y a otras latitudes musicales. Germán, como una caja, pero de sorpresas, se ha atrevido también con un antiguo y castizo cuplé de Madrid. Y con la música brasileña. “Auga e vinho” es una composición de Egberto GismontiEn este trabajo colabora otro gran músico gallego, el clarinetista Pablo Pascual, en “Muiñeiras de Florencio”.

Germán Díaz ha tocado con los mejores zanfonistas europeos y españoles. Aprendió con Rafael Martín, Pascal Lefebvre, Laurent Tixier, Isabelle Pignol, Giles Chabenat, Nigel Eaton, Patrick Boufard y sobre todo con el padre de la zanfona contemporánea, Valentín Clastrier.

La improvisación, la música contemporánea y el jazz son otras de sus incursiones musicales. Lo hizo con la Viellistic Orchestra, una orquesta de zanfonas asentada en Francia. En 2004, cuando se disolvió este grupo, se enroló en la Symphonia Quartet, cuarteto ibérico de zanfonas. Pero destaca su participación en el Projecto Minho, de 2007, del contrabajista gallego Baldo Martínez, un maravilloso disco, fronterizo entre la música gallega, la portuguesa y el jazz. "Los cacahuetes del España”, otra composición propia, es un buen ejemplo de ello, donde, incluso, se acerca, al blues…

Benxamín Otero, nacido en Lalín en 1979, se ha dedicado a la música tradicional y a la composición en el terreno de la formación académica. Maestro en el Conservatorio de su ciudad, ha participado en grupos como Linho do Cuco y colaborado con Guadi Galego, Uxía, Os Cempés o Fuxan os Ventos. Con Germán ya había participado en el Método cardiofónico, de 2014. "Porque non hei de cantare” es una preciosa melodía tradicional gallega arreglada por él, e interpretada en solitario.

El momento estelar del disco es el cuplé cantado por Germán. “La chica del 17”. Describe a una joven que vive en un barrio marginal de Madrid, en ¡¡¡ Lavapies !!!, que es objeto de atención y crítica por los vecinos, ya que no era normal que una casa tuviera toilette, lo que levantó revuelo y fascinación. La canción refleja el ambiente de la época y la influencia de la moda de París en la vida cotidiana. Escrita en 1926 por Boixader y música de Azagra y Durán Vila, se inspira en un personaje real, una chica que vivía en el número 13 de la Plazuela del Tribulete, aunque en la canción se decidió cambiar al número 17, seguramente por la rima.


Recopla es el recuerdo de la niñez de Eliseo Parra y de las primeras canciones que escuchó en su vida y de como le marcaron. Contiene doce coplas, y cada una de ellas, se corresponde con una escena. "Campanera” le trae ecos de la voz de Joselito, “El Pequeño Ruiseñor”, su primer ídolo. Le escuchó en 1957 en un cine de Valladolid.

Comenzó a grabar este disco en 2015, entre conciertos y otras grabaciones, pero no fue hasta 2024, cuando se retiró de los escenarios, en que se decidió a abordarlo. "Viene a significar una recreación o reinterpretación de la “copla” desde una visión más folklórica , género que junto al flamenco nutrió a la “copla” o canción andaluza, como algunos también le llaman”

Le acompañan Jose Luis Martín Rozas, bandurrias, y su inseparable  Josete Ordóñez, guitarrista. “En mi juventud, cuando la música que tocaba era rock, jazz y salsa, por ese orden, no miraba “lo nuestro”. Ni se habían despertado los recuerdos vividos de la música de mi infancia y adolescencia”. “Limosna de amores” es una copla escrita por el más famoso trío que haya existido, Quintero, León y Quiroga.

Viviendo en Madrid, en 1987, “hurgando en las fotos de mi familia encontré una postal de Imperio Argentina dedicada a mis padres. Fueron a verla al Teatro Calderón de Valladolid antes de nacer yo” En un homenaje a la copla tuvo la dicha de verla en persona. “La escena de Carmen la de Triana en la que canta Los piconeros la llevo grabada en el subconsciente. Mi humilde homenaje a la voz que acarició a millones de personas”

El momento más emotivo sucede en Candeleda, en 2011. “Tuve a mi padre en una residencia los últimos años de su vida. Durante las visitas que le hacía se me ocurrió la idea de ir a cantar coplas a los ancianos, acompañado de dos amigos que tocan bandurria y laúd… Montamos La parrala porque me dijo mi padre que esa era la que más le gustaba de todas las canciones de la copla. Me impresionó mucho ver cómo algunos de los viejitos, aunque apenas reconocían a sus hijos, sí se acordaban de las letras de las canciones y las cantaban. Aquellos dos años de tocatas en la residencia fueron el germen de este disco de copla con acompañamiento de rondalla”

Antonio Guerrero, amigo de Eliseo de cuando vivía en Madrid, le propuso participar en un cabaret y le invitó a que escribiera la música. “Uno de los temas que ya tenían letra era Lola Malasaña, que yo encajé en el ritmo de zambra. La versión de este disco es la que se hizo en directo en el programa Las coplas de Canal Sur” en Sanlúcar de Barrameda en 1989. Lola Malasaña, la protagonista, tuvo la mala idea de enamorarse de un yonki, y de “poner precio a su vagina, pa venderse a los camellos” por las calles de Malasaña. 

Alguien que también que vivió en los márgenes de la sociedad de bien fue Rambalín. Adorado por sus vecinos, cantó, amó  y bailó en los cabarets del Barrio de Cimavilla, en Gijón. Y también cantaba por Marifé (de Triana) Murió asesinado por un policía solo por el hecho de ser (y así lo dice la canción) maricón. Le canta Rodrigo Cuevas en Manual de cortejo, de 2019.