Escucha: Barahunda, 25 años de cantos populares
No hay más contundente alegato contra la guerra y su sinrazón que la canción "Milonga del moro judío" de Jorge Drexler. El cantor uruguayo acostumbra a sentenciar de manera certera: La vida
humana vale más que cualquier piedra,
cualquier Dios y cualquier trozo de tela
en forma de bandera. Para el estribillo, tomó una cuarteta de un poema de Chicho
Sánchez Ferlosio: “Yo soy un moro judío / que vive con los
cristianos / no sé qué Dios es el mío / ni cuáles
son mis hermanos”
Veinticinco años llevan acompañándonos Helena de Alfonso y Jose Luis Lara Gruñeiro, el dúo que forma Barahúnda. Han editado recientemente su último trabajo, Fremosas (cantigas de amigo e amor), dedicado a las cantigas, textos de la lírica galego portuguesa, poemas con voz de hombre que esconden una profunda mirada femenina. Es su quinto disco, tercero desde que se trasladaron a Rianxo en 2010. El trabajo, en formato libro, editado por Toxosoutos, contiene un código QR desde el que se pueden descargar las canciones.
Pero su historia comienza mucho atrás, en 1998, en Madrid, de donde son originarios. Cuatro años después, la sala Clamores, una pequeña sala del centro de la ciudad, acogió su puesta de largo con la presentación de su primer disco, Al sol de la hierba. Ya contenía una cantiga, “Quand’eu vejo las
ondas (maldito sey al mare)”, que aparece también en Fremosas. Las querencias por la lírica galego-portuguesa se advertían desde el primer momento. Su último disco contiene once canciones, siete de ellas aparecían en sus anteriores discos y cuatro son composiciones propias. “Ai flores do verde
pino (Ai deus e hu é)” es una preciosa recreación de una cantiga del trovador portugués Dinis de Portugal, rey del país vecino entre 1261 y 1325, con la participación de la pianista Margarita Viso Soto. También estaba incluía en el primer disco de Barahúnda.
Aquel concierto en Clamores fue todo un deslumbrante descubrimiento, con la fascinante voz de Helena elevándose por encima de la música. En aquel momento eran un quinteto (Jose Luis aún permanecía en la sombra): Manuel Carro, instrumentos de viento, Miguel
Casado, cuerda, Jose Luis Escribano, percusión y Jota Martínez (actualmente en dúo con Mara Aranda) El disco se grabó en los Estudios Tagomago de Javier Bergia, que fue su productor, y
contaba, entre otras
colaboraciones, con Javier Paxariño,
flauta baja. Por su riqueza y variedad, el disco tuvo gran impacto en el ambiente folk de Madrid. Contenía cantigas, canciones sefardíes y otras músicas tradicionales de la Península, y
una preciosa composición musical de Jose
Luis Lara, sobre un poema de
Percy B. Shelley.
Los vientos quizá empezaron a mudarse antes del traslado de Jose y Helena a Galicia. En su segundo disco, Una hora en la ventana de 2006,
incluyeron un delicado arreglo sobre una pieza tradicional gallega, "Eu chorei". La musicaron y arreglaron Jose
Luis y el gran guitarrista gaditano Antonio
Toledo, y se la dedicaron
a la familia de José Couso. El
compromiso social y político como parte de la identidad musical y personal del dúo.
El título del tercer disco es elocuente: Múdanse os ventos, grabado en 2015. Habían transcurrido nueve años desde el anterior. El fallecimiento de la madre de Helena, una persona esencial para ellos y el hartazgo de vivir en el irrespirable centro de Madrid, con un desorbitado crecimiento de la turistificación y la casi total desaparición de su tejido social, les hacen tomar la decisión de subirse a la cola del viento y poner rumbo a Galicia, donde se integran con facilidad: la cultura gallega no les era en absoluto ajena. Aquel trabajo es el primero grabado íntegramente en su tierra de acogimiento, Rianxo, en la comarca del Barbanza. En él reconocen haber encontrado su lugar en el mundo. Portugal también ha estado presente en su música desde siempre, y así lo
atestigua la recreación de un conocido fado de Coimbra que escucharon a José Afonso.
Con el mar como telón de fondo, en 2018 publican su cuarto disco, Onde vai o mar, en el que recuerdan a las personas refugiadas, pero destaca la
recreación de otra pieza tradicional gallega, “Achégate a mim
Maruxa”. El pandero cuadrado lo aporta Txema
Mawenya, convertido el dúo en un estable terceto.
Helena y Jose son también migrantes del interior, y Helena tiene una enfermedad rara que la discapacita. Son defensores de las mujeres y de las minorías excluídas. Siempre que pueden, colaboran en cualquier acto de apoyo al pueblo palestino y en contra del genocidio israelí. Es habitual ver a Helena cantando con la kufiya, el pañuelo tradicional palestino enroscado al micrófono, símbolo de su resistencia. Son veinticinco años de música y política, compromiso social y poesía. Y nosotros acompañándoles.