Escucha: Germán y Eliseo, unidos por la copla
Una mañana de domingo en la calle Mayor. Un sol cálido de otoño penetraba a través de la arboleda a ambos lados de la calle. Una música sonaba en la lejanía, canciones conocidas, boleros, fandangos y otros sones con un ritmo aflamencado, rumbero. Atraídos por la música, nos acercamos. Un joven músico, tan solo con una guitarra, un amplificador y un micrófono, congregaba a una nutrida audiencia. La funda de la guitarra atesoraba una aceptable cantidad de dinero. Un grupo de chicas palmeaba al ritmo de los sones y hubo alguien que se arrancó a bailar. El sol del mediodía y la cadencia del ritmo animaban una pequeña fiesta, improvisada y libre. Despacio, se iba aproximando un coche de la policía municipal. Se paró a la altura del joven. Dos policías, muy serios, le requirieron una autorización que le permitiera estar allí. Por supuesto no la tenía. Increpamos a los policías, que ajenos a la alegría del momento, le obligaron a irse. Desde un bar cercano, nos invitaron a entrar. Y dentro, siguió la rumba.
Germán Díaz y Eliseo Parra han grabado en 2025 dos sendos discos. Germán, en un momento de gran creatividad, se adentra,
en Outras trece cancions bonitas, en la música hindú; Eliseo, retirado ya de los escenarios, nos
sorprende (o quizá no tanto) con un disco dedicado a la copla, Recopla, la música que
escuchaba en su casa cuando era niño, en Sardón de Duero. A ellos va dedicado este programa.
El disco se abre con una composición de Germán ("Dil") donde colabora la cantante india Vidya Shah. Grabado en la capilla de Santa María de Lugo, es continuación de otro anterior, Trece cancións bonitas, de 2018. El zanfonista vuelve a reunirse con Benxamín Otero, oboísta, para profundizar en la fusión de instrumentos tradicionales y mecánicos, de los que Germán es profundo conocedor. La zanfona, el corno inglés, la caja de música, el órgano de barbaria, evocan paisajes sonoros que viajan de la música tradicional gallega a la India y a otras latitudes musicales. Germán, como una caja, pero de sorpresas, se ha atrevido también con un antiguo y castizo cuplé de Madrid. Y con la música brasileña. “Auga e vinho” es una composición de Egberto Gismonti. En este trabajo colabora otro gran músico gallego, el clarinetista Pablo Pascual, en “Muiñeiras de Florencio”.
Germán Díaz ha
tocado con los mejores zanfonistas europeos y españoles. Aprendió con Rafael Martín, Pascal Lefebvre, Laurent Tixier,
Isabelle Pignol, Giles Chabenat, Nigel Eaton, Patrick Boufard y sobre todo
con el padre de la zanfona contemporánea, Valentín
Clastrier.
La
improvisación, la música contemporánea y el jazz son otras de sus incursiones
musicales. Lo hizo con la Viellistic Orchestra, una orquesta de zanfonas asentada en Francia.
En 2004, cuando se disolvió este grupo, se enroló en la Symphonia Quartet, cuarteto ibérico de zanfonas. Pero destaca su
participación en el Projecto Minho,
de 2007, del contrabajista gallego Baldo
Martínez, un maravilloso disco, fronterizo entre la música gallega, la portuguesa
y el jazz. "Los cacahuetes del España”, otra composición propia, es un buen ejemplo de ello, donde, incluso, se acerca, al blues…
Benxamín Otero, nacido en Lalín en 1979, se ha dedicado a la música tradicional y a la composición en el terreno de la
formación académica. Maestro en el Conservatorio de su ciudad, ha participado en
grupos como Linho do Cuco y
colaborado con Guadi Galego, Uxía, Os
Cempés o Fuxan os Ventos. Con
Germán ya había participado en el Método cardiofónico, de 2014. "Porque non hei de
cantare” es una preciosa melodía tradicional gallega arreglada por él, e
interpretada en solitario.
El momento estelar del disco es el cuplé cantado por Germán. “La chica del 17”. Describe a una joven que vive en un barrio
marginal de Madrid, en ¡¡¡ Lavapies !!!, que es objeto de atención y crítica por los
vecinos, ya que no era normal que una casa tuviera toilette, lo que levantó revuelo y fascinación. La canción refleja el ambiente de la época y la
influencia de la moda de París en la vida cotidiana. Escrita en 1926 por Boixader y música de Azagra y Durán Vila, se
inspira en un personaje real, una chica que vivía en el número 13 de la
Plazuela del Tribulete, aunque en la canción se decidió cambiar al número 17, seguramente
por la rima.
Recopla es el recuerdo de la niñez de Eliseo Parra y de las primeras
canciones que escuchó en su vida y de como le marcaron. Contiene doce
coplas, y cada una de ellas, se corresponde con una escena. "Campanera” le trae ecos de la voz de Joselito, “El Pequeño Ruiseñor”,
su primer ídolo. Le escuchó en 1957 en un cine de Valladolid.
Comenzó a
grabar este disco en 2015, entre conciertos y otras grabaciones, pero no fue
hasta 2024, cuando se retiró de los escenarios, en que se decidió a abordarlo. "Viene a significar una recreación o reinterpretación de
la “copla” desde una visión más folklórica , género que junto al flamenco
nutrió a la “copla” o canción andaluza, como algunos también le llaman”
Le acompañan Jose Luis Martín Rozas,
bandurrias, y su inseparable Josete Ordóñez, guitarrista. “En mi juventud, cuando la música que tocaba era rock,
jazz y salsa, por ese orden, no miraba “lo nuestro”. Ni se habían despertado
los recuerdos vividos de la música de mi infancia y adolescencia”. “Limosna de
amores” es una copla escrita por el más famoso trío que haya existido, Quintero, León y Quiroga.
Viviendo en Madrid, en 1987, “hurgando en las fotos de mi familia encontré una postal de Imperio Argentina dedicada a mis padres. Fueron a verla al Teatro Calderón de Valladolid antes de nacer yo” En un homenaje a la copla tuvo la dicha de verla en persona. “La escena de Carmen la de Triana en la que canta Los piconeros la llevo grabada en el subconsciente. Mi humilde homenaje a la voz que acarició a millones de personas”
El momento
más emotivo sucede en Candeleda, en 2011. “Tuve
a mi padre en una residencia los últimos años de su vida. Durante las visitas
que le hacía se me ocurrió la idea de ir a cantar coplas a los ancianos,
acompañado de dos amigos que tocan bandurria y laúd… Montamos La parrala porque me dijo mi padre que esa era la que más le gustaba de todas las
canciones de la copla. Me impresionó mucho ver cómo algunos de los viejitos,
aunque apenas reconocían a sus hijos, sí se acordaban de las letras de las
canciones y las cantaban. Aquellos dos años de tocatas en la residencia fueron
el germen de este disco de copla con acompañamiento de rondalla”
Antonio Guerrero, amigo de Eliseo de cuando vivía en Madrid, le propuso participar en un cabaret y le invitó a que escribiera la música. “Uno de los temas que ya tenían letra era Lola Malasaña, que yo encajé en el ritmo de zambra. La versión de este disco es la que se hizo en directo en el programa Las coplas de Canal Sur” en Sanlúcar de Barrameda en 1989. Lola Malasaña, la protagonista, tuvo la mala idea de enamorarse de un yonki, y de “poner precio a su vagina, pa venderse a los camellos” por las calles de Malasaña.
Alguien que también que vivió en los márgenes de la sociedad de bien fue Rambalín. Adorado por sus vecinos, cantó, amó y bailó en los cabarets del
Barrio de Cimavilla, en Gijón. Y también cantaba por Marifé (de
Triana) Murió asesinado por un policía solo por el hecho de ser (y así lo dice
la canción) maricón. Le canta Rodrigo Cuevas en Manual de cortejo, de 2019.
No hay comentarios:
Publicar un comentario