La cita

"No hay nada limpio, nada saludable, nada prometedor en esta época de prodigios; nada, excepto seguir contando lo que pasa" (Henry Miller)

"De la esclavitud más espantosa, salió la música más libre"


"El lenguaje nos protege porque también sirve para canalizar el miedo y el peligro; de alguna manera, nos tranquiliza" (Alfredo Costa Monteiro)







sábado, 18 de enero de 2014

17 de Enero de 2014

Evaluar, clasificar... así se titula una columna de opinión escrita por Gonzalo Abril en el Periódico Diagonal (www.diagonalperiodico.net) que reproducimos en el inicio del programa. Necesita el poder evaluar y clasificar todo aquello que se pueda escapar a su control. Así lo ha hecho recientemente la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en la evaluación de la calidad de los músicos callejeros; ella, que ni ha sido elegida y que genera todo tipo de malestar a los ciudadanos. Con su despreciable normativa ni Giant steps de John Coltrane hubiera superado las pruebas. Precisamente del saxofonista escuchamos un corte de su obra A Love Supreme, que sirve de fondo musical al texto.
Anticipamos una canción del último disco del gaditano Javier Ruibal, Quédate conmigo, que comienza la gira de presentación de este trabajo. La semana que viene lo escucharemos en profundidad.
Durante la primera parte del programa nos centramos en otro Javier, Javier Bergia, que a finales del año pasado publicó Punto y aparte, lo que significa el disco número 13 en solitario. Bergia despliega toda su particular poesía, toda su ternura, su sensibilidad y melancolía, también su denuncia de la dura realidad social que sufrimos, porque ante todo es testigo de su tiempo, un contador de historias cercanas. Es uno de sus trabajos más personales, menos folk, género al que regresa a menudo. Se hace acompañar por su viejo amigo Javier Paxariño o por su acordeonista de cabecera, Cuco Pérez, entre otros,  pero también incorpora a jóvenes músicos como la violinista Milena Fuentes. No falta en sus canciones una autobiográfica, recurso frecuente. Retrato se titula, y suena a tristeza y a despedida...
Música irlandesa y del Este de Europa ocupan la última media hora. Rescatamos un espléndido disco de dos músicos irlandeses, Andy Irvine, bouzouki y Davy Spillane, gaita irlandesa, que en 1992 grabaron East Wind, dedicado íntegramente a arreglos sobre música de los Balcanes. Imposibles ritmos en danzas búlgaras y macedonias con el acento de figuras como la cantante húngara Marta Sebestyen, que interpreta una preciosa canción de pesadumbre en los amores original de las montanas Rodopis de Bulgaria. En este disco hay colaboraciones tan destacadas de músicos como Nikola Parov o Bill Whelan, a la sazón productor del mismo, una de las figuras más importantes en la renovación de la música tradicional irlandesa.
A Andy Irvine se le debe mucho musicalmente. Entre otras cosas, a desarrollar un instrumento de origen griego como el bouzouki en la música de su país, Irlanda. Y de haber participado en una banda seminal del folk de la isla: Planxty. Recuperamos dos piezas de su disco de 1979 After the break, donde ya había un arreglo de una danza búlgara. Pero este disco contiene maravillas en forma de jigas y reels. Y de aires lentos. El resto de los músicos que formaron parte de Planxty son de lo más granado: Christy Moore, Donal Lunny, Lyam O'Flynn y Matt Molloy
Y con Andy Irvine en solitario y en su lado folk-singer terminamos el programa de hoy. En 1996 grabó Rain on the roof, en el que incluía "Never tire of the road", una canción dedicada a Woody Guthrie, donde habla de lucha y de rebeldía. Como empezamos: denunciando los abusos del poder.
Por mi parte, nuevamente, ha sido un placer compartir esta hora de música.

Fernando Martínez




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